Sin Blanca Navidad

Ya tocaba. Después de los cates, en algo me tenía que descargar. Y ha sido en algo a lo que le tenía muchas ganas. La Navidad. O mejor dicho, una mierda de fiesta.

 El otro día andaba por la calle solo, como de costumbre,  oyendo la música a toda leche, también como es habitual en mí. Con un frío cada vez más incipiente y con ganas de llegar a mi casa para jugar y convertirme cada vez más en un pro del Street Fighter (y un dejado para los estudios, véase de paso), me paré un rato. Y me pare ante el timo más grande que he conocido nunca: la decoración navideña de El Corte Inglés.

“Mierda, ya ha llegado a Navidad” pensé yo. “¿Cuánta pasta nos vamos a gastar este año? ¿A cuánto ascendrá la cuesta de Enero? ¿Cuánta gente va a volverse aún más pobre de lo que ya es y cuántos se van a amagar porque odian esta situación?”

“Yo” me respondí mientras volvía a andar camino de casa y miraba con un gesto de asco todo lo navideño.

Quizá me preguntáis que por qué ser así con la Navidad, si yo soy creyente. La verdad es que me gusta ser crítico con ella, es una de las épocas del año que más detesto. No sólo pueden venir malos resultados académicos (en mi caso es malo, en el caso de otros puta madre, les compran un moto porque les quedan 8 y así nos va), sino que es una de las épocas más tristes del año, al menos para mí. No tengo casi familia que me visite ni quiero que lo hagan. Odio las cenas navideñas donde todos se reunen para comer nosecuantosmil platos a cual más elaborado y chuminoso, los primos pequeños tocando los cojones (u ovarios en caso femenino), el abuelo que quiere que nos vaymos todos al pairo y que lo dejemos en paz, y los tediosos encuentros con gente de la que ni sabes su nombre ni te acuerdas de su cara, o que te dejan el morro pringando de cientos de potingues.

Es insoportable. Lo más insoportable es pensar que, mientras aguantas con todo este coñao, hay mucha gente que está muerta de hambre, que las pasa putas para comer algo pero a pesar de todo algunos consiguen encontrar algo de felicidad con lo poco que tienen, mientras que yo tengo todo eso y a veces me limpiaría el culo con ello.

Sí, la Navidad es muy especial, es el tiempo donde nace Jesús, la aparición del espíritu navideño, de Santa Claus y de los Reyes Magos. Pues para empezar, Jesús dejó de nacer en Navidad hace ya mucho tiempo, en la hora en que al niño malcriado de papá y mamá le regalaron tropecientas mil cosas que le sudaron los huevos porque lo tenía todo y en la hora en que todos gastamos como gilipollas el poco dinero que tenemos y nos endeudamos más y más, porque entre lo que se gasta y la carestía en que vivimos…mal vamos. Ese puto gordo borracho vestido de rojo tampoco se libra: un tirano invento de la Coca-Cola para que bebamos esa “cosa” y ellos se hagan de oro. Una estafa implantada en Norteamérica que desde hace años nos llevamos tragando también en el resto del mundo. Con razón el muy cabrón va a África y dice que “los niños que no comen no tiene regalos”, si todos los nenes yankis se llevan todos los juguetes en proporción de peso…

Y qué decir del espíritu navideño, eso que nos intenta colar la television por todos lados de que en la Navidad hay que tener espíritu. ¿De qué? ¿De ponernos hasta el puto culo de polvorones, turrón, bombones, langostinos y demás? ¿De ver películas de mierda en la televisión (tampoco me extraño, la caja tonta en sí es mierda pura) mientras hay cosas infinitamente mejores para ver y disfrutar? ¿O quizá…de estar golfenado, rodeado de gente y creyéndote el amo del mundo, mientras hay gente que se queda sola y se le entristece esta época por todas estas cosas y porque no puede hacer nada por remediarlo? Vamos a ser sinceros, el espíritu ese de las narices está para unos intereses creados, un consumo excesivamente desmedido que ojalá algún día acabe con nosotros y nos mande bien a tomar por culo. Lo merecemos.

Entonces, para una Navidad, vootros diréis que qué pido yo. Ni más ni menos que días normales: comida común y corriente, no tanto festejo, menos consumo inútil y tiempo para hacer de todo, entre otras cosas para intentar hacer un poco feliz a la gente que no tiene estas “maravillosas” posibilidades de tenerlo todo.

Por último, y para finalizar, citaré una frase de cierto “rapper” que viene al pelo en estas fechas: “Eres tan pobre que solamente tienes dinero. Oro, plata, cobre, ¿cuál va primero? Yo estoy a cero”

Anuncios