Copiones sin perdón

¿Por qué a los españoles nos gusta tanto copiar? Reconozcámoslo: nos encanta. Dudo que alguien no haya querido copiarse en un examen en alguna ocasión, o bien que le copie los deberes a otro y tal. Aplicado a un campo más grande, fuera del campo académico, hay mucho más. Y aplicado a un país entero nos sale que copiamos tradiciones extranjeras que ni nos van ni nos vienen.

 Pero este caso va más allá. Se trata de la Noche de los Muertos, uséase, Jayowen (Halloween para los más americanizados).

 Ya sé que ahora mismo ya no pega mucho hablar de Jayowen, habiendo pasado 7 días de tal evento, pero no he tenido tiempo de sobra para poner una entrada, y creo que ahora es el momento.

Vamos a mirarlo por dos perspectivas: está muy bien ir el día 31 de Octubre por ahí y encontrarte niños pequeños disfrazados de vampiros o de brujas, pidiéndote caramelos y haciendo el pollardo (todos lo hacemos de pequeños). De hecho queda hasta simpático. También está bien ver que hay alguna que otra fista interesante, con concierto de buenos grupos en el pack, que hace que la noche se pase bien y se acabe disfrutando, como me pasó la semana pasada, que hasta conocí gente nueva y bastante maja.

El verdadero problema no reside en la fiesta: reside en que cada vez hay más diversidad de cosas, y por tanto tendemos a hacer el gilipollas de la misma manera que lo hacen los americanos, copiando su tradición que se resume en ir a las asa a tocar los cojones pidiendo caramelitos. Ésto está muy bien en donde debe estar, que es su país de origen, pero no aquí, que no pega eso de “Truco o trato!”. ¿Y qué truco me vas a hacer, niño? ¿Darme una patada en los pendientes reales? Qué poca orginalidad. Una leída de “Don Juan Tenorio” a un grupo de niños pequeños y se quedan acojonados una semana entera, y sin tirar de americanadas, oiga. No todo lo que tenga la etiquetita “made in USA” tiene que ser bueno por naturaleza. Quien se lo crea es que de verdad es un borrego de los grandes, y un tonto por naturaleza.

Y con lo dicho ya se puede observar cómo poco a poco el país de las barras y estrellas nos absorbe en su inmensa espiral, y tampoco es que nos importe mucho. Está muy bien que no queramos ser fachas, rojos o demás burradas políticas, pero lo que sí deberíamos hacer es preocuparnos un poco más por nuestras costumbres. Sí, somos cerdos, incivilizados, animales, etc., pero somos españoles, y como tal no nos hace falta un Jayowen o cualquiera de estas cosas para ser nosotros. Vamos a no copiar las malas costumbres de otros ejemplos a no seguiry seamos nosotros, que seguro que estamos más satisfechos.